FORO apunta a la "nefasta" gestión de la Fundación Oso como la causa del abandono de los patronos privados

Oso pardo. -Imagen de archivo Wikimedia Commons-
El portavoz de Agroganadería de FORO en la Junta General del Principado, Juan Ramón Campo, apunta a “la nefasta gestión de la  Fundación Oso, que ha llevado incluso al abandono de la misma por parte de los patronos privados, es la causa real de la dimisión de Odile Rodríguez como Presidenta”. Además añadió que: “El devenir de los acontecimientos corroboran lo denunciado por Francisco Álvarez-Cascos en su visita al cercado, y ponen en evidencia a quienes lo criticaron, quedando además la secuela evidente de varios osos enfermos y con un futuro incierto, plagado de peligros”.

Fuente: Nota de prensa de FORO Asturias.

El portavoz de Agroganadería de FORO en la Junta General del Principado, Juan Ramón Campo,  ha planteado una pregunta parlamentaria urgente para tratar de conocer las causas reales de la dimisión de Odile Rodríguez como Presidenta de la Fundación Oso ya que “ante la sospecha evidente de que puede guardar una estrecha relación con la realidad de una Fundación en la que, ya en su día, Areces colocó a un comisario político que se convirtió en el mayor protagonista de esta desafortunada historia al devorar con su sueldo los recursos disponibles para atender a los salarios de los cuidadores de las osas, así como los fondos que correspondería haber reinvertido en el cuidado de las instalaciones y el mantenimiento de la Senda. Así pues, la nefasta gestión de la  Fundación Oso, que ha llevado incluso al abandono de la misma por parte de los patronos privados, es la causa real de la dimisión de Odile Rodríguez como Presidenta”.
“Culpable es también Zapico”, según Campo, “por su nefasta gestión de que los patronos privados hayan abandonado el Patronato de la Fundación Oso, que a día de hoy es un fracaso constatado”.
Campo afirma que “en todo este cúmulo de despropósitos, destaca el ‘experimento reproductivo’, protagonizado por dos personajes singulares como Areces y Revilla, en el que dos osas pardo cantábricas seniles fueron sometidas a un espectáculo degradante y bochornoso de maltrato animal con un oso de circo. Como parte de este macabro experimento, se abandonó el cercado originario, en el que vivían en semi-libertad y se trasladaron a un terreno privado con el que se pretende especular”.
El diputado de FORO asegura que “consecuencia evidente y lógica de este macabro experimento, protagonizado por políticos con afán propagandístico, fue el fracaso estrepitoso del mismo, reforzado por el hecho de que una vez desistido del programa de reproducción una de las osas, de forma espontánea, alumbrase un malogrado esbardo, además de haber producido un notable deterioro en la salud de Tola y un daño psicológico a ambas osas, derivado del estado de cautiverio y apareamiento forzado, que ha inducido en ellas comportamientos estereotípicos”.
Campo afirma con contundencia que “el rosario de consecuencias negativas, fruto de las decisiones de las ‘iluminadas mentes políticas socialistas’, y adobadas además con una gestión desastrosa, se extiende a un abandono de todas las instalaciones del entorno, incluida el área recreativa y la piscina, sin olvidarse de la Casa del Oso, que ha sufrido una pérdida ingente de visitantes al carecer de algo que mostrar, circunstancias que contribuyen a evidenciar el propio despilfarro en su mismo que supone el coste salarial del Señor Zapico”.
“En el trascurso de esta ‘historieta macabra’”, según Campo, ”se han contemplado escenas tan vergonzosas como la que muestra a la propia Consejera de Agroganadería, ‘amansando’ a la osezna Molina, sustituta de Paca y Tola, para que pase a formar parte de la plantilla de la ‘Función Oso Asturias’, en que se ha convertido esta fundación, que, en ese momento, ya comenzaba a cobrar la entrada para asistir al espectáculo”.
“La situación real actual”, indica el portavoz, “muestra un escenario desolador, con el cercado grande, el originario, en estado de abandono mientras sobre el cercado moderno planea la amenaza del desalojo, al haber expirado el contrato de cesión gratuita del terreno sobre el que se ubica, ya en el año 2011, circunstancia que supondría ‘poner en la calle’ a tres osas, dos de ellas destrozadas por las secuelas de una larga saga de episodios de abusos, abandono y maltrato, y una recién encerrada osezna, que no puede estar en compartir con las anteriores un mismo recinto común, a las que ha de sumarse un oso inútil.
Campo recuerda que “el devenir de los acontecimientos corroboran lo denunciado por Francisco Álvarez-Cascos en su visita al cercado, y ponen en evidencia a quienes lo criticaron, quedando además la secuela evidente de varios osos enfermos y con un futuro incierto, plagado de peligros y la crudeza de los hechos que, en esta ocasión, la realidad supera con creces a la ficción”.
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