Asturias cuenta con nuevos monumentos: Los Pilares, la Universidad Laboral, la torre de Noriega y el Palacio de los Vigil de Quiñones

Ya eran monumentos con mucha historia sobre ellos; pero desde hoy el BOPA, Boletín Oficial del Principado de Asturias, los confirma como "Bien de Interés Cultural", con la categoría de Monumento y mejorando sus niveles de protección.



Los Pilares, en Oviedo: El acueducto fue finalizado en 1599, estando estructurado en una secuencia continua de arcos y pilares, los cuales van reduciendo su altura según se iba aproximando a la ciudad de Oviedo. En total fueron 40 los arcos que constituían el acueducto. En la parte superior de éste, se situaba el canal por el que circulaba el agua, el cual estaba tapado con losas. Asimismo, también existían arquetas para realizar la limpieza y mantenimiento de la estructura.
El acueducto está compuesto por sillares de piedra en las esquinas, en las dovelas de los arcos y en las losas de cubierta del encañado. El resto de las estructura son mampuestos trabajados con una mezcla de cal y arena. Por su parte, la fontanería estaba compuesta por canales de piedra y de barro cocido.
Una vez completado el acueducto, se procedió a construir las fuentes programadas, que si bien en un principio eran dos debido a que no había caudal suficiente como para abastecer a tres fuentes. Finalmente esta tercera fuente fue erigida en la corrada del arzobispo años más tarde, en 1606, por Gonzalo de Güemes, yerno de Pedro de la Bárzana.
El acueducto de los Pilares mantuvo su utilidad hasta el año 1874, cuando se inauguró una traída de aguas adaptada a los usos técnicos de la época. En este momento empezó a peligrar la preservación del acueducto, al haber perdido su función y al estar ubicado en una zona en la cual se estaba proyectando el ensanche de la ciudad. A pesar de la lucha de Fermín Canella para salvaguardar el acueducto, del informe favorable a su conservación emitido por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la opinión popular y de la Comisión de Monumentos Histórico-Artísticos, el centenario acueducto sería derribado por acuerdo del Ayuntamiento de Oviedo entre 1915 y 1918, salvándose sólo cinco de los cuarenta arcos originales.

La Universidad Laboral de Gijón, hoy Laboral Ciudad de la Cultura: Es de una de las construcciones más significativas del siglo XX en Asturias. Fue construida siguiendo el modelo de la ciudad ideal y concebida como un espacio autárquico, como una ciudadela aislada del exterior y configurada en torno a un gran espacio central, que remite a las tradicionales plazas porticadas castellanas. En torno a este patio central surgen los distintos elementos configuradores del conjunto: la iglesia, el teatro y los edificios de la dirección y el patronato. Destacan otros elementos relevantes del complejo de la Universidad Laboral, como son la torre de 129,25 metros de altura, el convento (actual sede de la RTPA), los talleres (parte de los cuales alojan en la actualidad el Centro de Arte y Creación Industrial), los jardines o el magnífico paraninfo, un ejemplo destacado de arquitectura moderna asturiana concebido en forma de proa de barco. Este monumental proyecto, dirigido por el arquitecto Luis Moya en colaboración con otros muchos profesionales, como José Díaz Canteli, Juana Ontañón o Manuel López Mateos, fue objeto de una amplia rehabilitación en la primera década del siglo XXI, que dio lugar a Laboral Ciudad de la Cultura, uno de los principales centros culturales de la Asturias actual.

El Palacio de los Vigil de Quiñones: Situado en San Esteban de Aramil, es una de las joyas de la arquitectura civil asturiana de época moderna, construido a finales del siglo XVI. Se trata de un palacio articulado en torno a un patio central, con la torre en una esquina, flanqueada por la capilla señorial de San José.

La Torre de Noriega: Es una de las construcciones de arquitectura militar medieval más destacadas de Asturias, levantada a finales del XIV o comienzos del XV. Presenta rasgos constructivos únicos en Asturias dada su vinculación a la arquitectura típica de Cantabria. En torno a esa torre bajomedieval se fue articulando un complejo conjunto de construcciones, entre los siglos XVI y XX, dentro del cual la torre mantiene una posición central, creciendo las construcciones posteriores a ambos lados de la misma y hacia el Sur. En la actualidad el estado de conservación de este conjunto es muy deficiente, debido al abandono en el que se encuentra desde hace décadas. La torre fue objeto de obras de consolidación a finales del siglo XX.
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